Dejando huella
Hoy hablaremos de profesiones muy en boga, la gente que dedica a tratar que los demás alcancen su objetivos. Me refiero a: coach educativo, tutor, orientador, asesor e influencers. Aunque se parecen no son iguales, vamos a ver de que palo va cada uno.
El coach educativo se basa en una metodología que permite llegar al máximo desarrollo personal y profesional del ser humano -el coaching-. En este sentido, el coaching promueve cambios cognitivos, emocionales y conductuales que amplían la capacidad de acción del individuo.
El tutor a nivel educativo es aquella persona cuyo cometido es tutorizar a un alumno en los niveles primario y secundario de la educación formal. También hace referencia a la persona que educa a los niños en el hogar particular.
El orientador educativo tiene la función de brindar un servicio técnico, personal y sistemático a toda la comunidad educativa (profesorado, alumnado, familias, etc.) a distintos niveles. Así, resulta una figura significativa para hacer realidad el cambio interno deseado en la escuela. En contraposición al orientador, el asesor concibe su profesión como un proceso en el que da asistencia, apoyo mediante la sugerencia, ilustración u opinión con conocimiento a los directivos o colectivos de los colegios e institutos en busca de la mejora -puede o no llevar a cabo su trabajo en el centro educativo.
El influencer es aquella persona pública y famosa a raíz de sus apariciones en internet y que encuentra en el ámbito digital su principal ámbito de influencia. Se trata de celebridades con millones de seguidores en las redes sociales Facebook, Instagram, Twitter.
Es decir todos se dedican a influenciar, pero sus ámbitos y objetivos son muy diferentes. Pero tenemos que aprender a identificar quién vale la pena, y quién se dedica a estafar a la gente. Vamos a ver, esta muy bien eso de animar a la gente a tocar el cielo y el tú puedes, pero hay que ser realista. Por ejemplo, yo no puedo hacer muchas cosa que me gustarían, se cuales son mis limitaciones y mis fuertes, eso hace que maneje como un adulto mis frustaciones, cualidad cada día más escasa. Como profesores tenemos que alentar a los estudiantes,si. Pero también debemos ser realistas con sus posibilidades para que alcancen la felicidad, a vender milagros a Lourdes.
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