Investigando: Bushido en España
El bushido es el archiconocido código del los samuráis japoneses, unas normas que reglaban su comportamiento en la sociedad y les ayudaban a no perder la perspectiva de tarea, luchar cada día por su señor. Los puntales eran los siguientes:
- Gi (honradez y justicia). “Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere la honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto”.
- Yu (valor heróico). “Álzate sobre las masas de gente que teme actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución”.
- Jin (compasión). “Mediante el entrenamiento intenso, el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla”.
- Rei (cortesía). “Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no sólo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros”.
- Meyo (honor). “El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo”.
- Makoto (sinceridad absoluta). “Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de ‘dar su palabra’. No ha de ‘prometer’. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción”.
- Chugo (deber y lealtad). “Para el samurái, haber hecho o dicho ‘algo’, significa que ese ‘algo’ le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; pueden seguirlas donde quiera que él vaya. Cuidado con el camino que sigues”.
A día de hoy la educación ha arrebatado a la juventud esas ansias por destacar mientras se es justo y compasivo, ese ideal guerrero que hemos heredado hasta la era socialdemócrata. Me gustaría ver que ocurre si educo a alumnos bajo estos preceptos, por supuesto adaptandolos a nuestra era (nada de katanas chicos). Imaginad una generación de valientes, de justos, de empáticos, críticos con si mismos, de gente combativa ante la adversidad. Creo que en estos tiempos necesitamos retomar estos valores y aplicarlos a la educación.
Ahora nuestros alumnos tienen miedo de hablar en publico, de expresarse, necesitamos despertar en ellos la chispa de sobreponerse a todo para que hablen, para que sean ciudadanos. Para alcanzar este objetivo creo que deberíamos ampliar las perspectivas culturales de los alumnos con el mundo japonés. El eurocentrismo considera a Europa y su cultura como centro y motor de la civilización, y a sus valores socioculturales como patrones o modelos universales, llegando en último término a identificar la historia de los europeos y sus relaciones con los otros continentes como la historia universal. Fenómeno específicamente moderno cuyas raíces no van más allá del Renacimiento y difundida en el siglo XIX, conforma una dimensión determinante de la cultura y de la ideología del mundo capitalista contemporáneo. No obstante, tras esta consideración se esconde un desconocimiento y desprecio hacia las demás culturas, tratándose, más bien, de un estado de constricción mental que impide entender lo diferente facultando a Europa a la adopción cínica de actitudes paternalistas, además de otras más inmorales e inaceptables de explotación y dominación. Nuestra escuela sigue este patrón eurocéntrico, asi que rompiendolo con clases de cultura japonesa creo que conseguiremos unos resultados satisfactorios.

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